Cultura Profética enciende el 4/20

Foto Crédito: Richard Drowne

Foto Crédito: Richard Drowne

A pesar de ya llevar más de 20 años de trayectoria, uno se puede imaginar que los muchachos de Cultura Profética sentían al menos una pizca de nervios antes de treparse en tarima esta vez. Quizás no por el escenario, ya que no es la primera vez que domarían al público del Estadio Hiram Bithorn, pero sí al presentarse con una agrupación un poco distinta a la de sus conciertos anteriores. Desde la dura y dolorosa salida del integrante fundador, Boris Bilbraut, Cultura ya se ha presentado en diez fechas en distintos países; pero aún no en Puerto Rico. Ya habían transcurrido casi tres años desde la última vez que congregaron a sus fanáticos en el mismo lugar para celebrar el decimosegundo aniversario del grupo.

Al momento de tomar sus instrumentos frente al público, tuvieron que esperar un minuto o dos mientras se resolvían unos ajustes técnicos. Los rostros de los integrantes brillaban con la misma mirada  ansiosa y desesperada de un niño antes de abrir sus regalos de navidad. Luego de ese silencio inquieto, comenzaron el conteo y arrancaron su presentación con Inspiración.

La selección de temas incluyó varios del disco más reciente del grupo, La Dulzura (2010), entre ellos: Baja la tensión, La complicidad, Para estar, y algunos más. Es importante que las sigan tocando, muchas de estas ya siendo clásicas y aún muy relevantes hasta entre aquellos que no siguen al grupo con mucha atención. Pero incluso esos temas no se escapan de renovarse a través de los años, como en el caso de Ilegal, que fue reimaginado con un nuevo arreglo en piano, e incluso un nuevo título: Hasta la noche. La Espera fue otro tema que el grupo reinterpretó musicalmente, ya que solía a no tener la energía necesaria para sus conciertos, según nos contaba el bajista y vocalista, Willy Rodríguez.

Foto Crédito: Richard Drowne

Foto Crédito: Richard Drowne

También presentaron varios clásicos de sus discos anteriores como: Ritmo que pesaIdeas nuevas, Despertar, y De antes. Un momento notable fue la interpretación de Nadie se atreve, un clásico “jip-jopero” de M.O.T.A. que ha ido evolucionado con los años. Además de traer las inolvidables letras de Willy y el “escracheo” de los platos de vinilo, también se incluyó una nueva estrofa impresionante de rimas veloces por el gran Bebo Dumont (el actual baterista del grupo). Es evidente que tanto la adición de Bebo, como la de Eggie Santiago en teclados y órganos trae una nueva juventud y energía muy contagiable entre el grupo.

Luego, Willy tomó un momento para comentar y educar un poco sobre la influencia incalculable de la música Soul, y le aconsejó al público que buscara y escuchara de la música de Al Green. Fue este último quien compuso la canción Love and Happiness, que el grupo regrabó el año pasado y finalmente publicó este febrero para Spotify Singles junto a Hasta la Noche (Ilegal). Al escucharla en vivo, no es muy difícil ver que el R&B/Soul es de las raíces sobre las que se fundó el Reggae, además de una zona de completo dominio para la voz de Willy Rodríguez. Continuaron con el romántico sencillo más reciente de la discografía oficial de Cultura: Llevarte Allí.

Finalmente, no podían faltar las canciones sinónimas con el canabis en un concierto del 4/20. Comenzaron esa temática con el clásico hipnotizante: Sube el humo, seguido por la aparición ya anunciada de De La Ghetto para interpretar su parte en Yo fumo y en la nueva versión de Candela, acompañado también por el legendario Randy Nota Loca. El escenario completo cantó a pulmón cada letra bajo una densa nube blanca que cubría al estadio. 

Foto Crédito: Richard Drowne

Foto Crédito: Richard Drowne

Para el bis, Cultura volvió a tocar tarima junto a Beto Montenegro de Rawayana para interpretar Solo Por Tí, canción del inmortal grupo venezolano King Changó. Continuaron con una puertorriqueñísima versión de Saca, prende y sorprende que interpoló elementos de Mi negrita me espera (popularizada por Ismael Rivera) y Mi Gente (escrita por Johnny Pacheco y popularizada por Héctor Lavoe, entre otros).

Realmente, nuestros amigos de Cultura Profética se botaron con el regalo que nos hicieron este 20 de abril. Willy Rodríguez tiene la habilidad de conversar de manera casual con el público y hacer que un estadio tan grande como el Hiram Bithorn se sienta como un “jammeo entre panas”.


Es imposible dejar sin nombrar las aportaciones de los otros grupos que le dieron inicio a este concierto. Es un orgullo aún ver a veteranos como Gomba Jahbari y a grupos más jóvenes como los International Dub Ambassadors manteniendo vivo al Reggae Roots en Puerto Rico. A pesar de ser un festival tan largo, estos grupos lograron atraer un gran público desde temprano para disfrutar del “sweet reggae music” como dicen muchos. Para interpretar una versión especial del aclamado tema Acho P*ñeta, Don Carmelo invitó a los custodiarios del Hip-Hop boricua, Chyno Nyno y SieteNueve, y al virtuoso guitarrista Ramón Ortiz (del grupo de metal boricua, Puya).


Los magnates que viajaron del sur definitivamente no se quedaron atrás. Con sus variados ritmos y sublimes melodías, Rawayana también tuvo al público cantando sus canciones a coro. Incluso siendo un grupo tan jóven, han logrado atrapar oídos a través de todo el mundo hispano con éxitos como Sin Dormir y Funky Fiesta. Para culminar su set, invitaron al artista de Hip-Hop y compatriota venezolano, Apache, para acompañarlos en su éxito HIGH. Cuando le dejaron la tarima a los maestros argentinos, Los Cafres demostraron que siguen y seguirán siendo de los pilares esenciales del Reggae Latino. Nadie tuvo tanta energía sobre ese escenario como el importantísimo cantante, Guillermo Boneto. Habiendo sido de los primeros en adaptar el Reggae al idioma español, tienen éxitos viejos y nuevos de sobra, desde Si el amor se cae, hasta Sigo caminando; y por supuesto: Sin semilla.

Sol BorincanoReseñas